- Un día parece que estamos en verano y al día siguiente las temperaturas nos recuerdan al invierno, estos cambios de temperatura tan radicales son los preferidos de los catarros.
Por ello recordamos algunos de los consejos para llevar este calor lo mejor posible sin ningún susto.
Si estás en casa
Se recomienda bajar las persianas en las casa porque así la temperatura baja hasta cuatro grados. También recomiendan a las personas que estén en las habitaciones más oscuras de sus casas. Además recomiendan no salir en las horas de más calor, entre las 11 y las 16 horas.
Hidratarse es lo más importante
“Hay que beber como mínimo dos litros de agua al día”, Se destaca que hay que evitar consumir bebidas con alcohol, azucaradas, con teína o cafeína ya que hace que las personas suden más y se digieren con más dificultad. Además se recomiendan que se den duchas cortas.
Exposición al sol
Lo más importante es protegerse de los rayos del sol con cremas y con gorros en la cabeza. En general hay que cubrirse la cabeza del sol, llevar ropa con tonos claros para absorber menos sol y evitar las exposiciones entre las 11 y las 16 horas.
¿Qué hacer cuando a una persona le da un golpe de calor?
Lo primer que hay que hacer es tumbarla y bajarle la temperatura corporal echándole agua y dándole de beber. Si no mejora, hay que hablar a emergencias.
Los cambios bruscos de temperatura atacan a la garganta
Un día parece que estamos en verano y al día siguiente las temperaturas nos recuerdan al invierno. Estos cambios de temperatura tan radicales son los preferidos de los catarros. Los virus aprovechan que el sistema inmunológico está bajo en defensas para atacar a las personas.
Otro de los factores que provocan los malestares del verano es el mal uso del aire acondicionado. Se usan a una temperatura demasiado baja o con el chorro de aire excesivamente directo sobre el usuario, algo que ocurre también con el uso de ventiladores tradicionales y que debe evitarse. Lo mejor es mantenerlo siempre entre los 22 y 24 grados.
Los principales síntomas son estornudos, congestión nasal, picor y secreción nasal, escozor de garganta, voz ronca, tos y carraspeo, lagrimeo ocular, dolor de cabeza y fiebre. Aunque no suelen presentar complicaciones graves, en ocasiones, y especialmente en los niños, pueden venir acompañados de sinusitis, otitis con derrame, laringitis o bronquitis.

